S A N F R A N C I S C O S O L A N O E N L A O B R A D E J O S É G A R N E L O
y, para ello, sin obviar el academicismo que Por ser tan minucioso en su relato, Gar-
caracterizó su obra, no dudó en recurrir a las nelo debe hacerse cargo de un dibujo muy
composiciones de los grandes maestros del exhaustivo, preciso y contundente. Los colo-
barroco, aprovechándose de su lenguaje, más res apuestan por tonalidades apagadas para
sentido y cercano al fiel que las nuevas van- favorecer la sombra atmosférica, de cara a
guardias, que entonces se introducían en el concentrar la luz en el lado derecho. A ello
panorama artístico, pero sin dejar atrás nove- también secunda una arquitectura -la primera
dades plásticas que, aportándolas en la obra, de la izquierda- de gran volumen y altura, que
actualizaban el tratamiento de un cuadro de ciega una plenitud lumínica total.
asunto religioso. La perspectiva lineal se alía con la at-
En este lienzo destaca la naturalidad con mosférica, la luz ilumina desde lo alto el es-
la que Garnelo -ayudado por una cuidada pacio. Planos diagonales de luces y sombras
composición del cuadro en base a la división crean la profundidad espacial. Si hemos co-
en dos planos horizontales y dos marcadas mentado que para esta escena religiosa Gar-
diagonales- recrea las diferentes escenas den- nelo se inspira en las grandes pinturas del XVII
tro de una gran simultaneidad. San Francisco -sin descuidar la composición ni el dibujo-,
Solano, en el centro de la composición, está nuestro pintor no es ajeno a las novedades
acompañado por el padre Angulo, como tes- paisajísticas que imperaban en los círculos
tigo que dejó testimonio del portento que pre- artísticos del momento. Así, el paisaje es el
senciaba
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. instrumento que aporta la modernidad en esta
La imagen de San Francisco Solano está obra, convirtiéndose en un segundo protago-
tratada como una vera efigie. Sabido es que nista. En el horizonte encontramos una ver-
la fisonomía del santo es conocida gracias al dadera asimilación del plein air, dejándonos
retrato póstumo que se hizo sobre su propio una mirada nueva sobre la naturaleza. Con
cadáver
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. Desde entonces, los artistas han re- una mayor soltura en la pincelada, Garnelo
currido a esta imagen para representar a San trabaja a golpes los efectos de sol y nos deja
Francisco Solano y para que el devoto no pue- constancia de sus preocupaciones lumínicas y
da tener dudas a la hora de reconocerlo
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. atmosféricas, esforzándose en resplandecer y
Con rostro más divino que humano y mostrar contraluces.
llevando en su mano la cruz, Solano bendice Los colores de la tríada mediterránea
a un inválido que le han acercado. Con la mi- (cereal, vid y olivo) lo llena todo de varieda-
rada elevada, El Santo no sólo señala a quien des de amarillos, pajizos y verdes, fundamen-
debe dirigirse para que medie en la curación, talmente. No es un paisaje efectista, sino una
sino que testifica su fuerza intercesora ante la visión serena, sin duda, habiendo tomado
divinidad. No es un curandero, ni un sanador. apuntes del natural. Al fondo podemos divisar
Así, deja claro cuál es su papel en la historia. inmerso en el paisaje de la Campiña, la vecina
El realismo con el que el pintor recrea las mi- localidad de Montemayor.
radas y los ademanes de los vecinos –espe- De esta forma, Garnelo, tal y como hi-
cialmente de los sanados- son de una fuerza cieron los grandes maestros del Siglo de Oro,
expresiva fuera de lo común, contrastando con ilumina con el paisaje de fondo la escena que
la serenidad con la que San Francisco Solano preside el milagro de Solano, como si de un
cura en nombre de Dios a sus devotos paisa- rompimiento de gloria se tratase, haciendo
nos. De esta forma, esa divinidad se ve refor- constar con técnica pleinairista la presencia
zada por las actitudes y expresiones de natura- divina del prodigio: un portento que tuvo lu-
leza humana. gar al final de la calle Córdoba, en el corazón
Con estos personajes, Garnelo muestra mismo del barrio de Las Tenerías.
sus extraordinarias dotes de observación de la
vida de la calle a través de los enfermos y me- MODERNIDAD Y TRADICIÓN
nesterosos personificados, haciendo un guiño ICONOGRÁFICA
en su representación a la pintura costumbrista
que tan alto grado alcanzó en su producción. No fue ésta la única vez que Garnelo
De esta forma, refleja el peso que el conteni- trató el tema de San Francisco Solano. Fue du-
do social y la descripción de tipos populares rante los últimos años de su trayectoria artísti-
alcanzan en esta obra. Ello lo apreciamos en ca cuando nuestro pintor, una vez más, dedicó
la acumulación del vecindario, en el primer dos pinturas al patrón de Montilla.
plano, ante el momento del prodigio, hasta Para el ático del retablo de San Francis-
los arrieros del fondo, que en un segundo y co Solano destinado a la iglesia salesiana de
tercer plano consiguen aportar profundidad al María Auxiliadora de Montilla, Garnelo realizó
cuadro. hacia 1935 una pintura de reducidas dimen-
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J . G a r n e l o n º 2
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