S A N F R A N C I S C O S O L A N O E N L A O B R A D E J O S É G A R N E L O
gro en el Barrio de las Tenerías
2
. Esta pintura bio de tal privilegio, a realizar el cuadro que
representa al Evangelizador de las Américas nos ocupa, junto con una imagen que Manuel
cumpliendo unos milagros en el barrio de Las Garnelo esculpiría dedicada a San José. Es-
Tenerías, y que en la actualidad recibe a los tas obras serían destinadas a la capilla de La
fieles que acuden a la parroquia de Santiago Concepción, justamente situada sobre la crip-
Apóstol, en Montilla
3
. ta que, bajo la cabecera presbiterial, había
Antes de detenernos en el estudio de planteado erigir para él y para el resto de su
esta obra es interesante reparar en la génesis familia
4
.
que llevó a Garnelo a consumar su realiza- Para la composición de este monumental
ción. Nuestro pintor, llevado por la hospitali- óleo realizado en 1910
5
, Garnelo se distancia
dad y buena acogida que tanto él como su de la iconografía establecida del Santo Sola-
familia reciben en la ciudad cordobesa, de- no, en la que se muestra evangelizando y bau-
sea que su cuerpo repose para siempre allí. tizando a los indios de América. En este caso,
A pesar de que la vida artística de Garnelo se nuestro artista opta para honrar y dar culto al
desarrolló en diferentes ciudades españolas, y fraile franciscano por una representación más
muy especialmente en Madrid, nuestro artista cercana al devoto, en la que cualquier vecino
nunca perdió su vinculación con Montilla, ni puede verse reflejado en este pasaje de la vida
familiar ni telúrica, decidiendo que su memo- del santo.
ria se perpetuase en esta ciudad. Huelga señalar que Garnelo, antes de
Por ello, hemos de señalar que el mo- la realización de la obra, captó atentamente la
tivo que determinó a nuestro artista a pintar biografía y espíritu del patrón montillano. No
este cuadro fue obtener del Obispado de en vano, la escena representada se sitúa en la
Córdoba la concesión de la prerrogativa de calle Córdoba, en el popular barrio de Tene-
disponer un panteón rías. Es por esta empinada calle donde, en su
El tronco familiar fue fervien-
familiar en el citado niñez, Solano pasaba a diario para dirigirse
te devoto de Solano y, como
templo montillano. hacia la huerta de las Minas a llevar el fardel a
Para ello, los herma- su padre, repartiendo las viandas entre los po-
buenos educadores, supieron
nos Garnelo, José y bres. Por ello, la calle Córdoba es la escogida
transmitir estos sentimientos a
Manuel –el pintor y por Garnelo para representar unos milagros
sus hijos
el escultor– se com- que San Francisco Solano realizó en Montilla,
prometieron, a cam- cuando, una vez ordenado fraile hacia 1580,
visita a su madre debido a la defunción de su
padre
6
. Estos milagros están recogidos deta-
lladamente en el proceso de canonización de
El Santo
7
.
La preocupación de Garnelo por mos-
trar una total veracidad en la representación
de estos portentos -y que el pintor consiguió
insuflar en esta impresionante pintura- llega a
tal punto que está trabajada como si de un
cuadro de historia se tratase, devolviendo al
presente lo que fue en el pasado, dándonos la
sensación de que el tiempo no ha pasado des-
de entonces. De este modo, la concepción de
este cuadro se pensó como producto de una
época y de unos parámetros estéticos concre-
tos, sin detrimento de su fuerza religiosa que,
indudablemente, se concentra en la figura
protagonista
8
.
Por ello, por estar este cuadro concebi-
do como una pintura de historia -de crónica
religiosa- podemos considerar que la figura de
San Francisco Solano está tratada concedién-
dole la importancia religiosa y espiritual que
significa para los fieles, pero también con la
categoría que su personalidad significa para la
historia de Montilla. Ello nos conduce a con-
siderar El Milagro en el Barrio de las Tenerías
como una seña de identidad local.
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J . G a r n e l o n º 2
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