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LA REVISTA DEL I.E.S. FCO. DE GOYA
y acariciar por el susurro monótono y chispeante del mar y de Me sorprenden agradablemente esas “bolitas de la lana
las olas… Lo que sucede en el interior del barco….lo dejo intentando huir de la manta” que cubre las cansadas piernasde la protagonista, “las cartas que son mensajeras de romántica
para que vosotros lo descubráis. prehistoria y que ahora son como pequeños alfileres que se
Marta es una historia magistral de soledad, narrada mediante incrustan en su carne y en sus cuentas”, (…) los números de
la yuxtaposición de dos planos, el del deseo y el de la realidad. su cuenta corriente subiéndosele por la garganta”. Y no
Me gustaría citar un ejemplo de la habilidad de Lola para digamos nada del título que recoge en él ese sustrato de labelleza del habla popular de nuestro pueblo, tan relacionada
construir imágenes. Piensa el protagonista cuando regresa del con las emociones que suscita la naturaleza, La tristeza del
trabajo, en el autobús, cansado y hastiado: “Pero la cabeza naranjo.
no me sirve para nada durante el día, reducida a sus mínimas En “Lluvia”, -para mí el mejor relato junto con Ley decostas y Marta- con poderosas imágenes, que bien quisiera
funciones intelectuales, como si los jíbaros se hubiesen aplicado para sí el cine, Lola nos muestra su visión panteísta de la
sobre ella artesanal y concienzudamente”. naturaleza. Persiguiendo la ansiada lluvia, la protagonista se
En Cumpleaños feliz, la protagonista se siente culpable dirige a un alto en las afueras, y allí ve cómo se va formando
la tormenta. Cuando comienza a llover, sale del coche en elde la inconsistencia de sus sentimientos y cree que la causa
que estaba y se funde con el agua, la tierra, el aire y la luz en
está en la paulatina devaluación de sus afectos más intensos. una unión casi mística.
Es ésta una historia de amor y generosidad, pero también de Para terminar citaré sólo unas líneas del final de este cuento.
desengaño. En ella observamos la atracción del ser humano Juzgad vosotros:“Estaba quieta en mitad del monte, cuando se quitó los
por lo imposible. zapatos mojados. Sus pies se introdujeron levemente en la
En La tristeza del naranjo, junto a la visión, crítica y tierna tierra, ya blanda. Golpeaban sus dedos pequeñas piedras
a la vez, de la precariedad de la vejez, destaca la maestría de arrastradas por la corriente, que abría surcos de secretacaligrafía en la corteza del mundo. La lluvia escribía en el
nuestra escritora en la prosopopeya, en dotar de vida a todas planeta su propia historia. Y ella se sintió renacer como los
esas cosas que nos acompañan día a día. árboles. O morir, menuda, en mitad de la suntuosa tormenta”.
Pilar Salazar Larrosa
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