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LA REVISTA DEL I.E.S. FCO. DE GOYA
de Monsieur Henry; por el día mi abuelo Ahora os contaré algunas anécdotas que
estaba trabajando y mi abuela estaba le pasaron a mi abuelo en este viaje a Francia.
haciendo las labores de la casa de Monsieur Una de ellas fue que su jefe, el señor
Henry y cuidando de su hija; luego por la Geidel, tenía la costumbre de dejarse la
noche descansaban en la cabaña y así todos botella de vino abierta y los mosquitos se
los días hasta que volvieron otra vez a Murcia metían dentro, pero un día el hermano de
después de tres meses. mi abuelo le dijo que le iban a enseñar al
La tercera vez no le ocurrió nada inte- señor Geidel a no dejarse las botellas de
resante. Fue a mediados del año 1964 y esta vino abiertas. Así que todos los días cuando
vez también fue solo. Estuvo trabajando en se la dejaba abierta, el hermano de mi abuelo
un pueblo de Francia como agricultor durante se bebía un poco de vino, entonces al día
cuatro meses. Al volver, como todas las siguiente los llamaba y les decía: “Mirad,
demás veces, estuvo haciendo pequeños mirad, ayer dejé el vino por aquí y mirad por
trabajos en Murcia, pero aquí no se ganaba dónde está ahora”. Entonces mi abuelo y su
lo suficiente. hermano le decían que como se dejaba la
Por último, la cuarta vez, fue en enero botella abierta, los mosquitos entraban y se
de 1965 y esta vez dice mi abuelo que fue bebían el vino, el señor Geidel decía: “¡¡Hijos
la que más le gustó. En este año mi abuela puta los mosquitos!!”. Y, como se lo creyó,
ya iba a tener a su segundo hijo, Joaquín desde ese día tapaba siempre la botella de
(mi padre) y mi abuelo se tuvo que ir de vino.
nuevo a Francia. Uno de esos días, cogió su Por último, la otra cosa de la que me
coche y se fue para Murcia junto a su her- acuerdo es que un día el señor Geidel les
mano Jesús. Allí, fueron una vez más a la dijo que se iban los tres a pescar al río de
Oficina de Emigración a pedir un contrato Nimes. Cuando estaban pescando, mi abuelo
de trabajo. Esta vez tardó un poco más que empezó a saltar de piedra en piedra para
otras veces; una vez conseguido el contrato, poder coger un pez y, en una de las piedras,
se fueron a su casa e hicieron las maletas,
las subieron al coche y se fueron para la
resbaló y se cayó al río; por si fuera poco,
estación de trenes en Murcia. Una vez allí,
el río era profundo, encima lo arrastró un
aparcaron el coche, cogieron sus maletas de
poco la corriente, pero al final pudo salir.
madera y las subieron al tren. Esta vez Cuando salió del río iba calado y tiritando,
también se les hizo largo a los dos el viaje. pues el agua estaba muy fría y, además,
Al llegar a la frontera, como era de noche estaban a finales de febrero. El hermano
y casi todo el mundo estaba cansado, inclui- de mi abuelo y el señor Geidel lo pusieron
dos los maquinistas del tren, descansaron al lado del fuego, pero no había manera de
todos en el famoso pueblo de Port-Bou. Al que se calentara; tras un largo tiempo logró
día siguiente, mi abuelo y su hermano ense- entrar en calor.
ñaron su documentación en la frontera y se Mi abuelo tras estar trabajando allí
pusieron de nuevo en marcha hacia el pueblo durante cuatro meses volvió en mayo a Mur-
de Nimes, que era donde estarían trabajando cia junto a su hermano, justo una semana
como agricultores. antes de que naciera mi padre.
Una vez allí, su jefe al que llamaban
señor Geidel les enseñó dónde dormirían, Después sonó el timbre, mis padres
una casita al lado de la casa del señor, que habían vuelto de hacer el recado y me fui
les gustó mucho, con cocina y dormitorio. con ellos.
Les dio una idea de dónde trabajarían y les
dijo que cobrarían 3.000 francos al mes. Esta historia está basada en hechos
La rutina de todos los días era plantar reales.
hortalizas en la finca del señor Geidel, cuidar FIN
la granja, etc. A veces, el señor Geidel solía Joaquín Ibáñez Palazón. 3º C.
mandarlos a cazar y a pescar, esos días eran
mucho más entretenidos.
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