This page contains a Flash digital edition of a book.
8
LA REVISTA DEL I.E.S. FCO. DE GOYA
Nos sigue diciendo, -con una metáfora preciosa que desde el punto de vista psicoanalítico y filosófico
da tanto que decir que daría para otras conferencias y otras páginas “la “expulsión del paraíso” no es un
acontecimiento extraño a la vida psíquica, sino más bien una necesidad esencial de su intrínseco desarrollo.
Pero, profundizando el problema, recoge estas palabras del propio Lévinas:
“Es necesario que este encierro no impida su salida fuera de la interioridad, para que la exterioridad
pueda hablarle, revelarse en él, (…). Es necesario, pues, que en el ser separado (está explicando la
subjetividad, la interioridad, el sujeto sí mismo del que hemos hablado antes) la puerta sobre el exterior
esté a la vez abierta y cerrada.(….)Pero hace falta que en la interioridad misma que profundiza el gozo,
se produzca una heteronomía que incite a otro destino distinto de la complacencia animal en si. Y después
sigue: ...“hace falta que en este descenso se produzca una dificultad que, sin invertir el moviendo de la
interiorización, sin romper la trama de la sustancia interior, provea la ocasión para una recuperación de
la relación con la exterioridad. La interioridad debe, al mismo tiempo, estar abierta y cerrada. De este
modo se describe la posibilidad de despegar de la condición animal”.
Después de leer esto, daría para varios debates y charlas con vosotros, y para varias conferencias
de expertos; una como mínimo ha de deducir: no somos humanos sin el otro. Este es mi tema preferido,
cómo pasamos de la condición animal a la condición humana. Cómo se constituye originariamente el ser
humano, la subjetividad, la sustancia esencial (el suelo, el soporte) de la psyché, que nos distingue al género
humano, es quizá, la consciencia en forma de símbolos, de que hay, Lévinas en francés dice il y a (lo pongo
así, porque es acontecer) algo Otro, que adopta muchas formas.
En la filosofía occidental y pensamiento judeo-cristiano, variadas figuras de lo otro se han presentado
bajo diversos perfiles, como el ser bien redondo de Parménides, lo infinito (Descartes), Dios, el mundo,
lo Otro (desemejante, de la trascendencia,) otro, que no soy yo, pero semejante (semblent). Si eventualmente
el otro representa una ruptura que expulsa del gozo, del paraíso, en lo que tiene de ajeno, lejano, extraño
a la ipseidad (interioridad de la conciencia del sí mismo..), presenta una violencia originaria que conlleva
toda relación ético- social, por otro lado, sin embargo, presentifica el salto cualitativamente humano de
poder albergar en el hueco (hueco cerrado y abierto) de lo expulsado que creamos exclusivamente los seres
humanos … al otro, reconoce, otorgar al otro, lejano, el estatuto de próximo-similar siendo esta una
operación misteriosa, un paradójico don de la psyché. Esto se podría aplicar, incluso, al paradigma de la
alimentación, que más tarde comentaríamos, (si no fuera ya un exceso) nos lleva inevitablemente a una
máxima que ya por los términos que he utilizado, intencionalmente, nos viene a la cabeza “amarás al prójimo
como a ti mismo,” máxima que tanto molestara a Freud y nos sigue dando que pensar, pues, algo bordeará
del fondo cuando tanto nos toca, nos llega y no en vano junto al “no matarás,” ha mantenido su vigencia
durante milenios, y ello justifica que las hayan pensado muchísimos especialistas del terreno de la religión,
del psicoanálisis, y de la filosofía como Lacan, y el autor que comentamos, Lévinas.
Si hay una violencia fundacional, si el encuentro con el otro empieza ya en la violencia –negación
originaria- ¿cómo es que tengo que amar lo no-yo, extraño, extranjero, lo que en posibilidad, puede ser
mi enemigo?
Además, ¿cómo me amo yo?, si partimos de la naturaleza egoísta humana: o soy creyente y amo al otro
por mandato divino, o si no, ¿bajo qué imperio de ley voy a anegar mis necesidades para colocar al otro
como imago mía? El precepto, la ley que preside toda moral, que limita y abre al yo, nos viene siempre de
Otro, ya sea del superyoico freudiano, o del otro desconocido, trascendente que bajo su manto invisible,
sin bajar, pliega cielo y tierra para dejar su rastro entre el temor y temblor que rodean los mandamientos.
Nos viene siempre de Otro.
“El encuentro con el otro consiste en el hecho de que no importa cuál sea la extensión de mi dominación
sobre él, no lo poseo.” Queriendo poseer al otro en su totalidad algo se me escapa. Siguiendo con Lévinas,
“Lo comprendo a través de su historia, de su medio, de sus hábitos. Lo que escapa en él a la comprensión
es él mismo, el ente. El otro es el único ente cuya negación solo puede anunciarse como total: el asesinato.”
Cuando lo quiero comprender, es afán de goce, hacerlo mío (com- prender) dominarlo, advierto una
opacidad, algo siempre se me escapa, la alteridad misma, la trascendencia del otro inasible, esa misma
extrañeza es la que impide el asesinato:
Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72
Produced with Yudu - www.yudu.com. Publish online for free with YUDU Freedom - www.yudufreedom.com.