FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA DE MEDICINA
PROGRAMA DE CONTROL DE CALIDAD
GUIA DE INVESTIGACION PRACTICA - GIP # 9
UNIDAD O TEMA:
TITULO: Meningitis neonatal
FECHA DE ENTREGA:
Fundamentación teórica
MENINGITIS NEONATAL
Es una entidad grave que con frecuencia acompaña a los cuadros de sepsis, especialmente a los de aparición tardía. La mortalidad
oscila entre 10-40% y el índice de secuelas es alto, ya en muchas ocasiones se acompaña de ventriculitis, al ser los plexos
coroideos de los ventrículos laterales la vía de entrada hematógena de los gérmenes productores de sepsis.
Aunque la etiología puede ser vírica, con mas frecuencia es bacteriana, siendo Estreptococo B y E.coli los gérmenes mas
frecuentemente implicados, seguidos de otros microorganismos gram negativos de origen entérico (Proteus, Pseudomonas,
Klebsiella, Salmonella, Serratia y Citrobacter). No obstante, estos últimos son más frecuentes en las meningitis nosocomiales, junto
con Estafilococo epidermidis y Candida (albicans y/o parapsilosis).
Los factores predisponentes son los mismos que en la sepsis neonatal, añadiendo las malformaciones cerebrales que precisan
corrección quirúrgica (mielomeningocele) y/o empleo de catéteres intraventriculares. En estos casos el microorganismo
preferentemente aislado es el Estafilococo epidermidis.
La clínica suele ser inespecífica, con palidez, mal color, disregulación térmica (especial atención a la hipertermia sobre todo en el RN
a termino), de comienzo brusco o más larvado. Pueden aparecer síntomas mas específicos como depresión del sensorio con pausas
de apnea e hipotonía, o irritabilidad con hipertonía y convulsiones; el abombamiento de fontanela y especialmente la rigidez de nuca
son menos frecuentes y más tardíos
El diagnóstico se basa en el examen del LCR obtenido mediante punción lumbar. Las características bioquímicas, la tinción de Gram
y la detección precoz de antígenos solubles mediante técnicas rápidas (látex y contrainmunoelectroforesis) orientan la etiología,
aunque el cultivo sigue siendo fundamental para el diagnóstico etiológico.
También la ecografía cerebral es de gran valor para el diagnostico y seguimiento de ventriculitis y abscesos cerebrales, así como
para valorar la efectividad del tratamiento y para el diagnostico de las complicaciones (hidrocefalia, cavitación, etc.)
Con respecto al tratamiento es preciso señalar que, al igual que en la sepsis neonatal, la administración de antibióticos por vía
parenteral debe ser precoz. Estos antibióticos deben atravesar la barrera hematoencefálica y ser preferentemente bactericidas. El
uso de una cefalosporina de 3ª generación o un aminoglucósido es una buena opción ante gérmenes desconocidos, si bien la
asociación de ampicilina es obligada para cubrir Listerias, Enterococos y otros gram positivos Ante la presencia de ventriculitis y/o
abscesos cerebrales, que no hayan evolucionado bien con el tratamiento anterior, está indicada la administración de cloramfenicol.
En el control evolutivo es aconsejable la realización de una punción lumbar de control a las 48-72 horas de iniciado el tratamiento,
siendo el aumento de la glucorraquia el dato bioquímico mas precoz que indica mejoría. El tratamiento antibiótico, ajustado al
antibiograma, se mantendrá durante 15 días después de negativizarse el cultivo de LCR, lo que a efectos practico supone un
tratamiento total de 15 días para gram positivos y 21 días para gram negativos.
La antibioterapia intratecal está en discusión, pero debe plantearse en los cuadros complicados con ventriculitis y/o abscesos
cerebrales. En los casos de ventriculitis con hidrocefalia puede ser útil la colocación de un reservorio subcutáneo o intraventricular.
La dosis de antibiótico a utilizar en estos casos puede calcularse teniendo en cuenta la relación entre el perímetro craneal y el grosor
del manto cerebral (estimada mediante ecografía y/o TAC): si es inferior a 1.5 se inyecta gentamicina a dosis de 2-4 mg/día,
vancomicina (4-8 mg/día) y cefalotina (25 mg/día). Si la relación es mayor de 2 se inyectará el doble de la dosis. En cualquier caso,
la antibioterapia intraventricular debe mantenerse hasta que las células en LCR bajen de 200/mm3.
El uso de corticoides en fase precoz, a pequeñas dosis y durante periodos de dos a tres días, estaría indicado, por aumentar la
capacidad de paso del antibiótico al espacio intratecal.
UNIVERSIDAD DE AQUINO BOLIVIA
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