FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA DE MEDICINA
El segundo mes de vida transcurre de modo similar al primero, con largos períodos de sueño que el niño sólo interrumpe para
alimentarse, siendo estas sus principales ocupaciones.
En posición boca arriba la postura predominante sigue siendo, hasta el tercer mes, la del “reflejo tónico – cervical”, es decir, la
cabeza volteada hacia un lado y extendidos el brazo y la pierna corresponde a dicho lado, con flexión de los miembros opuestos. El
bebé mueve sus brazos como molinos de viento, intensifica su intento de agarrar las cosas; hacia las ocho semanas mantiene sus
manos fuertemente cerradas pero, a medida que va creciendo, sus dedos comienzan a relajarse; a la doceava semana sus manos
están suavemente cerradas.
De las dieciséis a las veinte semanas comienza la verdadera presión; ésta, en el infante, implica una focalización del objeto con los
ojos, un cambio de postura y la coordinación de los ojos y las manos. La postura de reflejo tónico – cervical prepara el camino para
la presión, por que propicia y canaliza la fijación visual. En el brazo extendido; gradualmente va llevando al bebé a que inspeccione
su mano y luego, a una activa aproximación al objeto y a su manipulación. Así, a las cuatro semanas, deja caer el sonajero de sus
manos pero lo retiene brevemente; a las doce semanas, no solamente lo retiene por más tiempo, sino que se fija en él; a las
dieciséis semanas lo mira determinadamente y a las veinte se aproxima a él con ambas manos y lo coge si está a su alcance.
También, en esta etapa, se inicia el control de los doce músculos que rigen el movimiento de los ojos. A las cuatro semanas el niño
inmoviliza los ojos y mira fija e indefinidamente a los alrededores, su campo visual está limitado por la postura lateral de su cabeza;
a mediada que empieza a desplazarla el campo visual se amplia hasta que, a las ocho semanas, abarca un ángulo de 90° y de 180°
un mes más tarde. A los cuatro meses prefiere tener la cabeza en línea central del cuerpo, logrando un mayor dominio de la escena
visual.
Al final del segundo mes disminuye notablemente la contracción de los músculos los flexores de las extremidades; el niño se
encuentra más relajado, menos replegado sobre sí mismo; también disminuyen los movimientos incoordinados y dispersos y
aparecen los primeros movimientos voluntarios claros, aunque de tipo simétrico; esto significa que, al tratar de agarrar un objeto con
su mano derecha, la izquierda repite simultáneamente el movimiento con gran desgaste de con gran desgaste de energía.
Al tercer mes puede extender los brazos y las piernas y mantenerlas estiradas a los tres meses y medio, por lo general, es capaz de
voltearse por la espalda hacia un lado y a los cuatro meses logra permanecer sentado si alguien lo sostiene: también juega con sus
manos llevándolas a la boca.
Desarrollo congnoscitivo.- dentro de la fase de la inteligencia sensomotriz, del primero al cuarto mes es la época que corresponde al
segundo período, llamado de las “reacciones primarias circulares”.
Ahora el bebé comienza a unir esquemas individuales o simples, formando esquemas; por ejemplo, primero varía un esquema
simple, luego combina los esquemas; por ejemplo primero mira mientras succiona, luego empieza a chupar cualquier cosa que
pueda llevarse a la boca y voltea la cabeza al tiempo que sus ojos siguen un objeto que se mueve. En esta edad se constituyen los
primeros hábitos; pero éstos no son aún inteligencia, por que se basan en un esquema senso – motor de conjunto en el que no hay
diferenciación entre los medios y los fines, es decir que se llega al fin por una obligada sucesión de movimientos que conducen a él,
sin que al principio de la acción se distinga una meta previa ni se hayan escogido los medios apropiados para alcanzarla. Es de
mencionar que un esquema es la estructura y organización de las acciones como se transfieren o se generalizan con motivo de
superación en circunstancias iguales.
Esta es la etapa de las adaptaciones adquiridas, estas adaptaciones son los procesos por los cuales la persona ajusta su
comportamiento a las características del medio que la rodea. Por ejemplo, cuando un niño toma distintos objetos modifica su
reflejote presión y, de esa manera, logra una adaptación. Se dice que estas adaptaciones son adquiridas por que, a diferencia de los
reflejos que son innatos, el niño no nace con ellas sino que las aprende por experiencia propia.
Cuando explora los distintos reflejos el niño va adquiriendo nuevas adaptaciones; por ejemplo, a partir de los reflejos de la visión,
aprende a ajustar la mirada y , al fijar la vista, a seguir los objetos que se mueven. El fijar la mirada es una de las primeras
adaptaciones adquiridas en relación con la vista.
La repetición de la acción que comienza por casualidad permite su perfeccionamiento y también ayuda a descubrir nuevas acciones
y nuevas conductas, al tiempo que ayuda al niño a establecer la diferencia entre una acción y otra.
UNIVERSIDAD DE AQUINO BOLIVIA
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