¿Qué son los otros?
Para mí no habría castigo más grande que
habitar solo en el paraíso. GOETHE (S. XVIII)
El infierno son los otros. SARTRE (S. XX)
(No sé si la cita literal de Marx es auténtica. Pero el
espíritu de la frase sí lo es. Al cambiar radicalmente
la sociedad, también se despiertan los deseos de
acentuar dicho cambio en un sentido o en otro: Marx
es aquí hijo del mismo impulso transformador de
origen capitalista que cambió durante el siglo XIX las
(El sociable Goethe se espanta ante la perspectiva de ciudades, los transportes y la forma de vivir de los
una existencia sin conversación, sin compañía y sin europeos. A Epicteto, dentro de la sociedad
p contemplación de nuestra propia figura en el reflejo retecnológica de la antigüedad, no le apremia el
del otro. Se imagina quizás que hasta la naturaleza virus del cambio: prefiere proponer una aceptación
l perfecta del paraíso se convertiría en un puro enta y meditada de la realidad, ignorante del vértigo
d espectáculo helado sin el alma y la pasión de otras e nuestro mundo moderno.)
voces como las nuestras. Sartre, en cambio, está aquí
¿Somos libres? dominado por ese momento en el que sentimos que el
otro nos ha herido o nos ofrece una muralla
El hombre que se cree libre ignora las causas impenetrable. No veo que ambos pensamientos sean
por las cuales está determinado. SPINOZA (S. XVII) incompatibles y en la vida cotidiana pueden
sucederse ambos sin que nada podamos hacer por El hombre que se cree determinado se oculta su
evitarlos.) propia responsabilidad.
SARTRE (S. XX)
José Mª Gutiérrez. Departamento de Filosofía
(Aquí se refleja un debate inacabado y quizás
inacabable , pues la cuestión del determinismo atañe a
la propia forma de explicar y comprender lo que
somos y lo que hacemos. Creo, eso sí, que Sartre está
equivocado, pues es evidente que no siempre somos
totalmente responsables de lo que elegimos, ya que
nadie puede controlar al cien por cien las
circunstancias cambiantes de su vida. No elegimos ni
la familia en la que hemos sido criados, ni la dotación
genética con la que hemos nacido, ni la época ni la
sociedad en la que nuestra vida se despliega. La falta
d e control sobre todos estos elementos nos quita una
parte de responsabilidad, pero efectivamente no
toda.)
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