This page contains a Flash digital edition of a book.

INVITACIÓN

Retomemos la vieja y bonita costumbre de nuestros antepasados, y acojamos el
bando municipal que nos pide colocar banderas en nuestras ventanas. Y aunque
tengamos la obligación moral de colaborar durante todo el año con el voluntariado de
nuestro Templo formado por los grupos Económico, de Adoración Nocturna, de Caritas,
de Catecumenado, de Catequesis, de Liturgia, de Mantenimiento y de Música Pastoral
que sea de una manera especial por estas fechas, para que nuestro Santo Patrón
Santiago el Mayor salga a las calles de la ciudad con la merecida brillantez. Hagámoslo
también en honor a nuestro mecenas don Esteban Ruiz de Quesada, que, convencido de
la fe de todos nosotros, nos dejó escrita la frase inolvidable que nos compromete en todo
momento: “Hagamos el Templo aunque tengamos que mendigar el pan”.

De nuestra presencia y colaboración en todos los actos depende el prestigio que
merece la festividad de nuestra ciudad.

Por todo esto, no me resisto a dar lectura al arreglo que he realizado de un
precioso artículo anónimo, aparecido en un programa de las fiestas de 1959, que nos
pondrá a todos en situación de acuerdo con nuestros orígenes:

Agáldar, tierra de reyes y princesas, en las eras de Andamana y Gumidafe… A los
pies morenos de la Montaña Ajódar, florece el nuevo “árbol de la vida” que plantara don
Juan de Frías… Ya está hecho el milagro… En la tierra, que tuvo olores de negros
volcanes, levanta su casa el Apóstol Santiago… Las campanas cantan en el viento y
desde Las Vegas, Cabuco, Montaña, Toscas y Audiencia, acuden engalanados
Betancores, Carvajales, Pinedas y Guzmanes… Pasean su hermosura Luisa de Betancor,
Guayarmina y Masequera entre las damas castellanas. La tierra del Guanarteme se hace
verde entre las cañas y maizales… Bella en sus silencios… Y San Sebastián, San Pedro,
la Encarnación, Santa Lucía, San Marcos, San Isidro, los conventos de San Francisco y
San Antonio, con sus muros blancos y tejas rojas hacen el marco maravilloso que huele a
cosas santas… Santiago cambia la espada por la cruz… Y su ermita por la grandiosidad
sencilla de la gran morada… La mujer deja el pañuelo negro y el sombrerillo, y llena de
alegría la fiesta con el blanco de su mantilla… El mozo la enamora con la flor y el
sombrero de fina palma…

42
Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45
Produced with Yudu - www.yudu.com