Reflexiones
opten por adaptarse a sus especificaciones. Sin embargo, éste es uno de los puntos más
abiertos del foro. Algún experto cita el ejemplo de Japón, en el cual la aparente
integración de todas las capas se debe al esfuerzo casi en exclusiva de una poderosa
compañía: NTT DoCoMo. El ejemplo cooperativo de internet quizá no sea válido en
este caso, ya que la red fue construida por especialistas apoyándose en subvenciones
públicas (que no se darán en 3G) y los servicios se desarrollaron con la red ya desple-
gada.
Todo ello hace concluir a alguno de los expertos que los gobiernos son necesarios para
la construcción del sistema tecnológico en colaboración con los diferentes actores.
Hasta ahora, el sector público se ha limitado a controlar el espectro radioeléctrico y a
recaudar el elevado peaje que las operadoras se han visto obligadas a pagar. En ade-
lante deberían asumir un papel relevante en la homogeneización de las reglas de
juego. De lo contrario, la industria deberá esperar a un líder que marque la pauta por
su cuenta y riesgo.
Por último, hay que mencionar que, como resultado de la cooperación entre varios
organismos internacionales de estandarización, parece ganar aceptación el concepto
propuesto por la arquitectura IMS (IP Multimedia Subsystem), que establece tres
grandes niveles en la red: el nivel de Acceso y Transporte, el nivel de Control de
Sesión (en el que residiría una gran parte de la inteligencia de la red) y el nivel de
Servicios (de voz, multimedia, etc.). Las redes IP, desarrolladas inicialmente sobre
redes fijas, son muy descentralizadas: no hay un operador que centralice la informa-
ción sobre el usuario, como ocurre con las redes móviles de 2G. Por eso, la aspiración
de los operadores es conseguir, gracias a las arquitecturas IMS, ganar un control que
hasta ahora no han tenido en el mundo IP.
¿Quién tiene mis datos?.
El problema de la red inteligente, integrada en esta estructura de capas, es la adminis-
tración de los datos gestionados en ella. ¿Quién controla la red inteligente? ¿Es acep-
table que un proveedor de tecnología, a menudo desconocido para el usuario, maneje
datos sensibles tanto de empresas como de particulares? Este punto es el que presenta
mayores problemas. De aquí surgen objeciones y reservas sobre la conveniencia de
depositar los datos en una red compartida.
Los expertos del foro destacaron con gran convicción que los usuarios estarán siempre
dispuestos a ceder un poco de privacidad a cambio de servicios de valor añadido, por-
que así lo han hecho en el pasado: cuando llegaron los teléfonos móviles GSM e inclu-
so cuando aparecieron los primeros teléfonos de línea fija, el consumidor sacrificó pri-
vacidad a cambio de servicios útiles (identificación de llamada en los móviles, posibi-
lidad de recibir una llamada en cualquier momento, etc.). Además, lo que actual usua-
rio de teléfono móvil le preocupa es precisamente la posibilidad de no estar online.
Uno de los expertos comenta como dato relevante que una persona tarda, de media,
18 horas para darse cuenta de que ha perdido la tarjeta de crédito, y sólo 6 minutos si
lo que ha perdido es el móvil.
(c) 2004 Fundación de la Innovación Bankinter. All rights Reserved 42
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58 |
Page 59 |
Page 60 |
Page 61 |
Page 62 |
Page 63 |
Page 64 |
Page 65 |
Page 66 |
Page 67 |
Page 68 |
Page 69 |
Page 70 |
Page 71 |
Page 72 |
Page 73 |
Page 74 |
Page 75 |
Page 76 |
Page 77 |
Page 78 |
Page 79 |
Page 80