El mundo en la actualidad, una sociedad que envejece y se desplaza
En el caso de España, las proyecciones muestran un aumento del gasto público
asociado al envejecimiento de 8,5 puntos porcentuales sobre el PIB entre 2004 y
2050, el mayor de la UE-15, después de Portugal, y uno de los mayores de la
UE-25. Este incremento se debe principalmente al mayor incremento del gasto
en pensiones públicas sobre el PIB (el 7,1% entre 2004-2050: pasará del 8,6%
del PIB en 2004 al 15,7% del PIB en 2050), que supone el tercer mayor incre-
mento de la UE-15, después de Portugal y Luxemburgo. El gasto sanitario au-
mentará 2,2 puntos porcentuales y el gasto en cuidados de la dependencia 0,2
puntos porcentuales, mientras que los gastos en desempleo (–0,4%) y educa-
ción (–0,6%) tendrán un limitado efecto compensador.
Con las políticas actuales, el envejecimiento aumentará entre 3 y 4 puntos por-
centuales del PIB entre 2004 y 2050, lo cual representará un incremento del
10% de los gastos públicos
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. Estas presiones al alza se notarán a partir de 2010
y serán particularmente fuertes entre 2020 y 2040. Afectarán a las pensiones, a
la salud y a los servicios prestados a las personas de edad avanzada. Las finan-
zas públicas globales podrían llegar a ser insostenibles en muchos países e, in-
cluso, poner en peligro el futuro equilibrio de los sistemas de pensiones y de pro-
tección social, en general. Permitir que los gastos públicos relacionados con el
envejecimiento incrementen de ese modo el déficit presupuestario llevaría a una
espiral de deuda insoportable. Esos resultados acabarían con el potencial de cre-
cimiento económico, pondrían en peligro el funcionamiento de la moneda única y
exigirían, más adelante, un replanteamiento dramático de las pensiones y de las
prestaciones sanitarias, lo cual tendría consecuencias desfavorables y muy im-
portantes para el bienestar futuro de los jubilados y de los contribuyentes.
Dejar las reformas para un futuro, cuando se produzca el incremento del gasto
público relacionado con las pensiones y con la salud, supondría perder la opor-
tunidad de garantizar que todas las generaciones, incluida la del baby-boom,
contribuyan al proceso de ajuste necesario. Sin embargo, por lo general, los go-
biernos de los países de la Unión Europea no han permanecido inactivos y las re-
cientes reformas, en concreto en los ámbitos de los sistemas públicos de pensio-
nes, de la salud, del mercado de trabajo y de la educación, han empezado a
arrojar resultados, como muestran, en particular, las tasas de empleo de los tra-
bajadores de edad avanzada, que crecen rápidamente desde el año 2000. Esas
reformas también tienen como objetivo transferir responsabilidades de los go-
biernos y de las empresas a las personas. Por consiguiente, se animará a los ciu-
dadanos a que adopten un papel mucho más activo, tanto en lo que respecta al
dinero ahorrado para su jubilación como en lo que respecta a la elección del mo-
mento de jubilarse.
El envejecimiento también tendrá como consecuencia un gran incremento del
gasto público en materia de salud y de asistencia de larga duración, aun cuan-
do, en este ámbito, la mejora futura de la salud de las personas de edad avanza-
24
Comunicación de la Comisión, da tiene mucho que ver. Para esa mejora serán necesarios, en particular, una
Viabilité a long terme de finances
publiques dans l’UE [COM (2006)
mejor adaptación de los servicios sanitarios y un enfoque preventivo en materia
574, 12 de octubre de 2006]. de enfermedades crónicas, los cuales podrían derivarse de la utilización de las
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