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- La gente, sin embargo, tiende a responder respetuosamente las encuestas. En los
sectores más pobres la actitud es francamente amistosa con el encuestador, como si
hubiera un implícito “al fin alguien se acuerda de nosotros”. No debe abusarse, pero esa
actitud garantiza llegar a los sectores más pobres. La gente que es beneficiaria de alguna
política pública también suele responder sin dudar el requerimiento. Aunque en ese caso
hay que elaborar un cuestionario muy hábil que luche contra lo que se conoce como “la
aquiescencia con el encuestador”. La gente siente que el encuestador es un “enviado del
poder” y trata de evitar todo conflicto, respondiendo en forma “esperable” y positiva a
todas las cuestiones. Es tan perjudicial la falta de colaboración como el exceso de
aquiescencia…
En los sectores medioaltos la situación es la inversa: son casi invisibles a las encuestas,
con infinidad de filtros (porteros, personal de servicio, guardias de seguridad) que
impiden el acceso de los encuestadores. En este caso la encuesta telefónica es preferible
ya que al menos permite llegar a la vivienda.


- Los encuestadores son parte central de esta etapa de recolección de información. No
solo debe entrenárselos en el conocimiento técnico del cuestionario sino que tienen que
tener aptitudes para la comunicación y la empatía. Encuestadores demasiado bisoños o
tímidos, o demasiado endurecidos por años de trabajo pueden generar ruidos en la
comunicación. Obviamente, debe huirse de “gente de la empresa” que tiene ganas de
hacer entrevistas, de activistas políticos que quieren hacer una encuesta electoral o de
estudiantes de primer año de cualquier cosa. Los encuestadores tienen que ser
profesionales, bien pagos, motivados, con posibilidades de ascenso, como cualquier
trabajador en esta era de la información, en la cual el capital más importante es el
humano.


- Los cuestionarios deben estar redactados pensando en el entrevistado promedio, con
frases inteligibles y categorías de respuesta entendibles. Se le debe permitir expresar
libremente sus opiniones en las preguntas abiertas que todo cuestionario debe tener y ,
sobre todo, no se debe abusar con cuestionarios demasiado extensos. Como regla
practica, una entrevista telefónica no puede extenderse más de quince minutos y una
personal no debe pasar la media hora. Para entrevistas más largas debe pensarse
seriamente en incentivos monetarios importantes para el entrevistado.


Hyman trae un delicioso artículo de la legendaria revista británica Punch, a propósito de
una “simple pregunta”: a quien votaría usted si las elecciones fueran hoy, que aquí
reproducimos.



“- Perdón, señor», dijo el hombre de boina e impermeable ceñido
- ¿Querría decirme cómo votaría Ud. si las elecciones generales se efectuasen hoy?» Mojó
con la lengua la punta de su lápiz y miró a los ojos del cliente habitual.
El cliente habitual tomó un trago de su jarra y dio varios tironcitos a su oreja derecha
antes de responder.
- Bueno, dijo.- Poniendo una cruz al lado del nombre del tipo que. .. Iba a decir "que me
gustase más", pero claro. .. Es para meter en la urna ¿no es cierto? . . Poniendo una cruz
al lado del nombre de uno de los tipos. ¿Está bien?»
- Sí, claro, por supuesto», dijo el investigador, sonriendo con benevolencia. «Pero yo en
realidad quería saber a qué partido político votaría.»
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