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Es muy común describir las actitudes de un sujeto hacia un producto (digamos
“teléfonos celulares”, o “yogures”) por medio de “frases” que apuntan a diversas
dimensiones.
Por ejemplo que apunten a “estilo de vida asociado” , “imagen de la marca”, “tecnología”,
“precio”, “practicidad”, etc.
Cada una de las diez dimensiones es usualmente medida con unas diez frases. Cada una
de ellas con 5 categorías. Tenemos entonces 10 x 10 x 5: 500 alternativas de elección.
Con 500 posibilidades de respuesta multiplicadas por 1000 casos de la Muestra =
500.000 posibles respuestas.

Un encuestado puede ser codificado, por ejemplo, con esta serie:
2212234455551123433231122233323543212345…
y otro
11111111111111111111111111111111111111111...

La libertad de elección permite esa enorme dispersión: solo podría haber dos individuos
con exactamente la misma pauta, cada…centenares de millones de casos! La pregunta
es: ¿Para qué creamos este monstruo aritmético? ¿como analizar la realidad sin formar
grupos, clusters de individuos, o sea reduciendo lo que artificialmente se aumentó? ¿o
acaso interesa describir cada una de las infinitas posibilidades de elección?
No hay sentido común que pueda analizar esos datos.
Se apela entonces a “rutinas matemáticas”, como el Análisis Factorial, Discriminante,
Conjoint, confiando que la maravilla aritmética permitirá al fin generar inteligibilidad
donde solo reina el azar o la imposibilidad de entender.
Pero la nube de datos ha sido creada por el analista. No está en la realidad.

O sea: menos dimensiones de análisis, menos variables, menos categorías mayor inteligibilidad.
La ciencia opera por “reducción” y “simplificación” de las variables, no por diversificación y
división.

La cosificación del número

Los números nos sirven para sintetizar, para resumir ideas, no para reemplazar el
pensamiento.
La eclosión de la encuesta como soporte del discurso periodístico ha implicado un
reaprendizaje apresurado de las nociones de aritmética que nos enseñaba hace 25 años
la maestra. Los editoriales abundan ahora en porcentajes, razones cocientes y curvas de
tendencia.
La contundencia argumental cada vez más se reemplaza por la evidencia numérica.
Cuanto más cercano a 100 es un resultado, mas satisfecho se siente el comentarista,
mas seguro esta de haber dado con la verdad.
Cuantos más números manejemos, mas fuerza adquiere nuestro argumento. Pero…nada
mas esquivo, traicionero y complejo que el número.
Supongamos que en una encuesta sobre "los problemas que aquejan a la Población",
tenemos estos resultados


. el 87% afirma que es muy grave el problema de la
desocupación
. el 85%, los bajos salarios
. el 79% la delincuencia
. el 77% la falta de vivienda
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