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5. Necesidades y compromiso de formación del
profesorado.
5.1. Compromiso escrito.

Nuestra idea sobre la formación del profesorado no se restringe a la asistencia
comprometida a cursos que se convoquen a pesar de que no sea una opción
que se desestime. En ese sentido, el profesorado asistirá a los cursos que se
convoquen si así lo estima conveniente para su desenvolvimiento en el aula.
Nuestra idea de formación del profesorado se inclina por una formación en la
acción, tal como ya defendimos (Calvillo, 2002). Se trata de formar al
profesorado desde una perspectiva incrementadora y contextualizada (en el
propio centro). Se parte de lo que el profesorado hace, se le proponen nuevas
actividades cuyos materiales se le proporcionan o consensúan, se le asesora
en la realización y una vez que ha concluido la actividad, se evalúa para
corregir los errores en cuanto se repita con otro grupo o curso. Esta formación
en la acción tal como la hemos planteado no es posible en todos los centros,
sin embargo, sí lo es en nuestro caso por varias razones:
- Existe un buen clima en el centro en general y respecto a las
mejoras lectoescritoras en particular.
- Gran parte del profesorado tiene experiencia suficiente en trabajo
con la lectura y la escritura, aunque no al nivel de coordinación
que queremos llegar.
- El centro tiene experiencia en proyectos de lectura.
- Contamos con tres expertos en materia de lectura y bibliotecas
escolares: María Antonia García, experta en ABIES, Miguel
Calvillo, experto en enseñanza de la lectoescritura avanzada, y
María Dolores del Rosal, experta en Psicopedagogía.
La orientación de formación en la acción se inclina, pues, más del lado de la
formación en centros o grupos de trabajo, que de los cursos. Aunque no todos
los profesores y profesoras se constituyan en grupo de trabajo o se establezca
una formación en centro con legitimación del CEP de referencia –cuestiones
que se decidirán en los cursos siguientes y que son secundarias-, la formación
que llevaremos a cabo será una formación en la acción, ya que los contextos
informales son igualmente formativos que los formales a pesar de que no
obtengan el respaldo oficial horario.
El hecho de que defendamos una formación en la acción en el centro no
necesariamente formal no quiere decir que no existan unas directrices de
formación. Nos referiremos a ellas enseguida.
Esta idea de cómo debe enfocarse la formación en lectura es además la que
promueve ahora la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, que en
las consideraciones finales de su Informe: evaluación de diagnóstico 2006-
2007 (p.117) critica la excesiva demanda de cursos de formación cuando la
formación ideal coincide más con los grupos de trabajo o similares. Sin
embargo, el Informe no cae en la cuenta de que la demanda que critica se
produce porque los grupos de trabajo no pueden avanzar sin asesoramiento
experto en ocasiones, como es el caso de aspectos tradicionalmente
abandonados en la educación en España, como ha sido el caso de la lectura y
escritura (sobre todo avanzada). En nuestro caso, el trabajo en grupo, la
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